social media marketing

Los que un día decidimos entregarnos  a los brazos de la comunicación corporativa y el marketing andamos un poco «sobreactualizados» ante el proceso de “digievolución” de mercados, tendencias, entornos laborales y especialidades profesionales. Seguramente habréis notado que hemos topado con una especie de marea de new born meanings en la que nos hemos sumergido esperando a esa «next big wave” (sea lo que sea lo que signifique, pero seguro que lo has leído u oído) sin terminar de entender muy bien hacia dónde nos lleva y quienes son nuestros compañeros de naufragio 2.0.  Somos un pulpo perdido en un garaje, pero un pulpo geolocalizado y multicanal.

En esta especie de nueva emprende-era, en pevype.com tratamos habitualmente con marcas y agencias recién salidas del horno que no terminan de encajar el concepto content marketing en el puzle que les queda por montar y mucho menos diferenciarlo del social media marketing (entendiendo esto como darle a Twitter como si no hubiese un mañana.)  Sí, nos suenan campanas y no sabemos de dónde (ya lo decía Remedios Amaya “Ay quien maneja mi barca, que a la deriva me lleva”). Pues querid@, la barca de tu estrategia de comunicación y marketing 360 º necesita 2 remeros extra para, al menos, arrancar: 1 especialista en social media marketing y 1 responsable de content marketing. 2 personas para 2 tareas diferenciadas. ¿Diferenciadas? ¡Si! Diferenciadas.

La comercialización de contenidos implica en gran medida la difusión de los mismos a través de los medios de comunicación social (aká Facebook, twitter, Instagram, Google +). Hasta aquí todos conformes. Además, es una verdad como un puño que en el social media district, los vendedores utilizan contenido (aká content) a golpe de mensajes persuasivos para llevarse al cliente a su terreno. Contenido que no crean ellos, lo adaptan al lenguaje precisado por cada una de las diferentes redes y velan por la reputación online de tu marca (tarea nada fácil). Mientras termina de llegar esa gran ola, vamos a situarnos bien en la marejada marketera en la que nos encontramos para no hundirnos con todo el equipo a la hora de asignar responsabilidades en nuestros diferentes departamentos.

1. El kit de la cuestión, el meollo.

En el social media marketing, el foco de la actividad se encuentra en las propias redes sociales. ¿Os suenan las maravillosas campañas orquestadas en Facebook, twitter, Instagram, Google +? A medida que se van produciendo los contenidos, estos se colocan y difunden en las redes. No, esos tuits ingeniosos o claims que te bombardean en las redes NO son obra del siempre infravalorado CM. Él, muy hábilmente, los programa y vela porque lleguen a buen puerto y sean bien recibidos.

En el otro lado de la balanza, el “meollo” de la comercialización de contenidos reside en la web (aká site o microsite, blog, blablablá). Éste es el terreno de un content marketing manager o marketer o como quieras llamarlo. Las redes sociales son vitales para el éxito de los esfuerzos de marketing de contenidos, pero aquí el cara-libro, el pajarillo azul y el Dios que todo lo sabe, se utilizan principalmente como contenedores del contenido en sí, como distribuidor de enlaces de la web.

2.Tipos de contenido (la chicha)

En el Social Media Marketing, el contenido se construye para adaptarse al contexto de la plataforma social deseado: mensajes de no más de 140 caracteres en Twitter; concursos, pruebas y juegos para Facebook. Las marcas modelan su comportamiento tras conocer el retorno en redes (ese momento en el que descubres si tus usuarios hacen click y «se lo tragan» o valoran positiva o negativamente lo promocionado).

En la comercialización de contenidos, la web (site, microsite, blablá) permite formatos mucho más largos (aká blogs, infografías, libros electrónicos, vídeos…). En este terreno, las marcas modelan su comportamiento bajo la batuta de los editores de medios.

3. Objetivos (dónde hemos puesto el ojo y la bala)

Aunque el social media marketing y el content marketing pueden utilizarse para gran multitud de propósitos, el marketing en medios sociales tiende a centrarse en dos objetivos principales. En primer lugar, se utiliza para el conocimiento de la marca – la generación de actividad y debate en torno a tu brand. En segundo lugar, para la retención de clientes / satisfacción – las marcas pueden utilizar los canales sociales como un foro abierto para el diálogo directo con los clientes, a menudo en torno a temas o preguntas que los consumidores tienen. Al otro lado de la orilla, el contenido generado en la web, permite que nos centremos en la generación de demanda a través de las perspectivas creadas por la calidad del contenido publicado. Un buen content ayuda a desarrollar un vínculo emocional con clientes potenciales y conducirlos hacia la fidelización y-o compra.

 4. Solapamiento ¿Por qué mezclamos churras con merinas?  

¿Que por qué? Porque ambos conceptos son primos hermanos, pero nada más. Tanto el marketing de contenidos como el marketing en los social media están estrechamente ligados al marketing online, pero el primer concepto está más evolucionado que el segundo. Y es que en el social media marketing, las marcas fabrican contenidos para plataformas ajenas, mientras que en el marketing de contenidos lo hacen para plataformas propias. De hecho, muchos departamentos de grandes marcas continúan readaptándose en torno a esta nueva y cada vez más indispensable figura (llamémosle content marketing developer o mago capta usuarios). El Social media marketing es el primer paso natural en el proceso de comunicación con el cliente-usuario millennial. Gracias a la smatphone dependencia, el acceso a los usuarios por esta vía es directa: contenidos breves de publicación relativamente fácil.  Por otra parte, a medida que las marcas se familiarizan con su nuevo papel como editor, la progresión natural será la de avanzar hacia la comercialización de contenidos, donde deberán esmerarse en construir comunidad y alimentarla con contenidos de calidad (más allá de recopilaciones de rankings).  Las marcas pueden comprometerse más profundamente con sus clientes a través de los esfuerzos de marketing de contenidos. Si el contenido es atractivo y sorprendente, el consumidor querrá saber más sobre ti y tu territorio (aká web), he aquí una oportunidad de obtener clientes potenciales a través del embudo de la conversión.

Un buen estratega en marketing 360º diferencia perfectamente sendos ámbitos de acción y permite posicionar a una empresa de la mejor manera posible en el imaginario colectivo, beneficiándose así de las vías de comunicación y publicidad que existen (aká medios, webs, blogs, plataformas sociales) con un fin: el de convertir al usuario en un fiel creyente de la Biblia (aká marca) y, en última instancia, conseguir la venta de un servicio / producto.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.